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Agricultura continua en zonas semiáridas y subhumedas

[10-05-2010 07:08:50] Con el desarrollo de la siembra directa, el auge de los precios de los cereales y la llegada de los out sider (quienes alquilan grandes superficies de campo con sólo un destino, la agricultura), empezaron a generarse modelos de producción bajo agricultura continua con muy buenos resultados, incluso con las sequías ocurridas en los últimos años.

En la fracción este de la provincia de La Pampa tenemos una zona donde los registros pluviométricos permiten una producción agrícola continua, que es económicamente viable si se sabe administrar el riesgo, ya que si bien esporádicamente los cultivos fracasan, la variedad de herramientas con las que cuenta hoy el sector, que van desde seguros multiriesgos, distintas opciones de cultivo y fechas de siembra, siembra directa, agricultura de precisión o por ambientes, etc.; ayudan a sortear estos escollos y tener cosechas aceptables.

Las estrategias productivas van a variar ligeramente según la planicie en la que estemos. En una planicie con tosca, donde los campos presentan una profundidad variable de perfil edáfico efectivo (aproximadamente desde 20 centímetro a 140 centímetros) por la presencia de una capa impermeable de tosca, se limita la posibilidad de las raíces de profundizar y la capacidad de almacenar humedad.

En el otro extremo, está la planicie medanosa donde las raíces no encuentran impedimento físico para crecer y profundizar en el suelo, pero estos potreros tienen una baja retención de humedad por metro de suelo, con lo cual almacenar humedad también se encuentra limitado.

Con el desarrollo de la siembra directa, el auge de los precios de los cereales y la llegada de los out sider (quienes alquilan grandes superficies de campo con sólo un destino, la agricultura), empezaron a generarse modelos de producción bajo agricultura continua con muy buenos resultados, incluso con las sequías ocurridas en los últimos años, tanto desde el punto de vista económico, como de la sustentabilidad del recurso.

Obviamente, no estamos recomendando un vuelco masivo hacia la agricultura, pues es una jugada muy riesgosa y en todo caso debe hacerse en forma gradual. Por otra parte, en La Pampa hay áreas geográficas que aún estando muy cerca de zonas donde este modelo puede ser exitoso (no más de 100 km), no se adaptan porque llueve menos y sus suelo tienen menor capacidad de retener humedad.

Por lo tanto, se deben dedicar forzosamente a los sistemas mixtos o incluso a la ganadería pura, para lo cual en otras notas mencionaremos modelos de producción en este sentido, pero podemos adelantar que se logran excelentes niveles de producción de carne (y rentabilidad), de la mano de la tecnología con la que hoy disponemos, como siembra directa, silaje planta entera para propio consumo, uso de nueva genética (sorgos BMR, sorgos foto sensitivos, maíces rr, festucas de nueva generación), sistemas de destete hiper precoz o RUTER, etc.

Esto último, es simplemente en aras de aclarar que la agricultura no es mejor que la ganadería ni viceversa, todo depende en que zona agrícola nos toca desempeñarnos, para lograr producir lo máximo posible, desde el punto de vista sustentable y económico.

Volviendo al tema que nos ocupa, el mismo persigue un uso intensivo del recurso suelo, cuidando la fertilidad física a través de la siembra directa y el aporte de carbono, básicamente con rotaciones de porcentajes importantes de gramíneas (trigo/cebada como cobertura fina y maíz/sorgo como cobertura gruesa).

Como se plantea una agricultura continua e intensiva, la extracción de nutrientes es un tema a considerar, hay que ser muy meticuloso en cuanto a la nutrición, es decir, debemos tener un protocolo de incorporación de nutrientes que nos asegure la fertilidad química del sistema en el largo plazo (o por lo menos en el mediano plazo), para lo cual básicamente debemos concentrarnos en la fertilización fosfatada y las rotaciones de leguminosas (soja y vicia como cultivo de cobertura), con algunas leves incorporaciones de azufre y nitrógeno cuando el potrero está ocupado por gramíneas u otros cultivos no leguminosos (por ejemplo girasol o colza).

La columna vertebral de este tipo de rotación es el trigo de primera más soja o maíz de segunda, de esta forma si bien baja el rinde individual de cada cultivo, se eleva sustancialmente la producción global del sistema que es lo que nos interesa. Por otra parte, al no buscar rindes superlativos, los paquetes tecnológicos no son excesivamente onerosos, lo que ayuda a bajar el riesgo de la inversión. La seguridad de producción se busca a través de cultivos como trigo y girasol, y para lotes con tosca muy arriba (50 centímetros) sorgo.

Se hacen siembras lo más tardías posibles, según la fecha media de la primera helada, de manera tal de poder escapar a los calores de enero. Si toda la superficie productiva posee suelos de menos de 50 centímetros de profundidad, este sistema no es recomendable con la tecnología actual, debido a que los rendimientos en suelos tan someros no justifican el alto riesgo de la inversión. Como el productor es tomador de precio, sólo maneja la producción y los costos, y si el ambiente limita la primera variable mencionada, sólo queda tratar de actuar en la segunda variable (costos), para mejorar el negocio.

El girasol no debería sembrarse en suelos someros (con tosca cerca de la superficie), a menos que uno sea consiente del riesgo que corre, y trate de morigerar el impacto de esta condición edáfica con estrategias productivas tales como altos niveles de cobertura, densidad de siembra acorde al sistema, etc., de lo contrario tendrá que evaluar otro tipo de alternativas, como por ejemplo: trigo-soja de segunda, trigo-mijo de segunda, sorgo, etc.

En las próximas ediciones ampliaremos más acerca de este tipo de modelos, pero no podemos despedirnos sin antes decir que esta forma de producción no es teórica, sino que hay hectáreas de campo en el norte provincial, con más de diez años bajo este modelo, que han demostrado que funciona, pero en este negocio hay que ser muy hábil en el manejo del riesgo y usar la mejor tecnología disponible (que no siempre es la más cara) para no morir en el intento.
 
Ing. Agrónomo Mariano Fava

Fuente: El Diario de La Pampa