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Malbec ¿Boom o quiebra?

[18-08-2010 06:48:25] La responsabilidad de que el Malbec sea más que una moda descansa sobre los productores.

Cuando uno lee este título en una nota de EE.UU, ¡y por un economista!, no puede menos que leerla detenidamente y con cierta preocupación.

Mike Veseth, prof. de economía en la Univ. de Puget Sound, en Washington, EE.UU, ha escrito varias cosas sobre el vino,  se asombra porque, mientras el consumo de vino aumentó un 3% en un año y un 3,5% en el último trimestre en dólares, el vino argentino tiene esas cifras cambiadas a 41,4% y 36,6% respectivamente, considerando que Chile sólo aumentó un 5% y Sudáfrica y Australia cayeron por debajo de la paridad. Solamente Nueva Zelanda está cerca, con un 18% en el último trimestre.

Para justificar su preocupación, aclara que la economía debe ver posibles nubarrones en el futuro de un día radiante. En 2007, las predicciones indicaban una falta de oferta para 2010, pero eso no tuvo en cuenta la seria recesión que ha ocurrido en el medio. El exceso de vino hoy es producto del arrastre y no de las decisiones que se están tomando en la actualidad, reduciendo la plantación de nuevos viñedos.
 
La referencia a la teoría de la telaraña es inevitable. Es la teoría en economía que explica que hay un lapso de tiempo entre las decisiones de la oferta y la demanda, producidas por cambios en los precios, que es más importante en agricultura porque los tiempos entre las dos decisiones se agrandan hasta no poder ser la de la oferta controlada correctamente.

Muchos son los factores que han hecho del Malbec el vino de moda en los EE.UU; frenar la posibilidad de que efectivamente sea moda es la responsabilidad de los productores argentinos. Uno de esos factores ha sido, indudablemente, la buena relación calidad/precio que  los caracteriza,  factor decisivo en el momento de elegir un vino o estilo de vino que satisface al consumidor.

Pero dejando de lado factores económicos o de comercialización que justificadamente preocupan al profesor Veseth, hay factores organolépticos que harán que el vino perdure como vino de consumo en crecimiento.

Entre los vinos europeos hay dos estilos regionales que marcan diferencias. Están los vinos que se reconocen por sus taninos y otros que lo hacen por su acidez. Los vinos de Borgoña, del norte de Italia y de España tienen una acidez característica, reconocida por la gente de la región y por aquellos que van superando etapas en la ingesta de vino, con una mente abierta a recibir distintos productos y disfrutarlos.

Sin embargo, la mayoría de los bebedores de países no productores de vino se vuelca hacia los vinos de Burdeos o de las uvas que allí se usan, en las que los taninos las definen especialmente. En la película “Entre Copas”, un personaje recomienda el Pinot Noir sobre el Merlot a su compañero, recomendación que fue trasladada a todos los consumidores norteamericanos que se pasaron al Pinot Noir para ver de qué se trataba; lentamente, muchos están volviendo a lo que realmente disfrutan: un vino bordelés.

Entre los varietales de estilo de Burdeos, el Malbec es el que menos contenido de taninos tiene por lo que desde sus inicios, la astringencia que aparece en los otros no es tan notable. Ni en los estilos que buscan un Malbec más concentrado y con un elevado nivel de roble esa astringencia es marcada, que desaparece lentamente en vinos añejados en botella por algunos años, cuando los taninos se transforman y precipitan.

Pero esta particularidad de la variedad Malbec se da, casi con exclusividad, en los vinos argentinos. Quienes hayan probado Malbecs franceses o chilenos reciben de ellos una fuerte descarga tánica que los hace más comparables al Cabernet Sauvignon o al Merlot. En ferias de vinos en EE.UU, la reacción de jóvenes bebedores ante su primera copa de Malbec argentino es de agradable sorpresa; quienes han estado ante esta experiencia pueden confirmar este detalle.

El Malbec es reconocido por muchos consumidores; han oído hablar de él, tienen curiosidad en saber de qué se trata. Pero consideremos que las exportaciones  de vinos argentinos representan un 5% del total de vinos exportados mundialmente; si de eso la mitad, aproximadamente, es de Malbec, estamos ante un 2% del total de vinos exportados. Si creemos que este es el momento de bajar los brazos, estamos muy equivocados.

Ricardo Santos

Fuente: Diario Los Andes