[31-08-2010 08:04:02] La producción granaria sigue generando mayores ingresos frente a producciones que ofrecen trabajo. La diferencia entre las provincias habla a las claras de las distintas rentabilidades que hay en el campo.
Las características de la Pampa Húmeda permitieron que cultivos rentables como la soja tengan un crecimiento importante en los últimos años. La actual campaña estaría cerca de los 55 millones de toneladas. Dicho aumento se dio por las buenas condiciones de los suelos y por el acompañamiento del paquete tecnológico que logró aumentar el rendimiento. Las principales provincias que concentran este tipo de cultivo son Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
Sin embargo, no se ve la misma situación en la región extrapampeana. Un motivo de ello es porque dichos cultivos no son aptos originalmente para esa región.
Ahí se destacan las economías regionales que producen frutas, hortalizas o cultivos aromáticos, de los cuales, si bien cubren una mayor superficie, su capacidad productiva y demográfica es menor que la de las áreas pampeanas.
Crecimiento. El último Informe sobre Intercambio Comercial Argentino, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), destacó que en julio pasado la exportación por semillas y frutos oleaginosos fue de u$s657 millones. Dicha cifra representó un crecimiento del 214 por ciento. La relación con el mismo mes, pero del 2009, fue de u$s209 millones, mientras que en los primeros siete meses de lo que va del año las divisas ascienden a u$s3.197 millones frente a las u$s2.241 millones del anterior período. El crecimiento es del 141 por ciento.
Todo lo contrario se vio en el sector frutícola, que cayó en julio un 7 por ciento. Los ingresos fueron de u$s91 millones y anteriormente de u$s97 millones. Entre enero y julio el alza es de apenas 1 por ciento.
Ya un trabajo elaborado por el Equipo de Gestión Económica y Social (EGES) advertía sobre la gran diferencia entre las exportaciones provinciales, las cuales “provienen en buena medida de un grupo pequeño de provincias, encabezadas por Buenos Aires y Santa Fe, merced al gran desarrollo de su actividad agroganadera”, afirmó el informe de EGES.
Por consiguiente los cultivos extrapampeanos (Salta, Chaco, Formosa, Catamarca, entre otras) sufren más las consecuencias de la apreciación real del tipo de cambio, el cual está marcado por su productividad en comparación con la Pampa Húmeda y, por lo tanto, la disminución del tipo de cambio real les significa una pérdida de competitividad que puede llevarlos a quedar fuera de mercados a los que actualmente exportan.
Esta actividad se destaca por su productividad, sus costos, la mano de obra, el valor agregado y, en especial, por estar alejados de los principales centros de distribución, en especial de los puertos más importantes del país.
Sin embargo, un sector que está sabiendo mantenerse en el mercado, a pesar de la crisis europea, son las hortalizas, las cuales tuvieron ingresos en julio por u$s38 millones frente a los u$s28 millones del año pasado. Esto permitió que tengan un incremento del 36 por ciento.
Por otro lado, en lo que va del 2010 las exportaciones santafesinas –el aceite de soja y otros subproductos– redujeron sus ventas al extranjero en comparación con el 2009 (41 y 24%, respectivamente), pero éstas se mantuvieron como los dos principales productos para la provincia del Litoral, afirmó EGES.
El INDEC también reconoció la mejora en la soja. Esto se debió a un incremento de las cantidades vendidas, las cuales registraron en total un alza del 83% como resultado de un fuerte aumento de los granos (80%) y de los precios (2 por ciento).
Pérdidas. El efecto negativo de la devaluación del euro golpea por ahora en menor medida a los commodities agrícolas, entre ellos la soja. El motivo es que la demanda de este producto viene desde China y la India, países no afectados por la caída de la moneda europea.
Sin embargo, los perjudicados serán los productos de las economías regionales. Así lo confirma un estudio de la consultora Economías & Regiones.
“La crisis repercutirá en las provincias, en donde el comercio con la UE representa una porción importante del comercio internacional de las provincias; lo mismo sucede en aquellas jurisdicciones en donde la caída de las exportaciones afecta directamente a un complejo productivo en particular.”
Uno de los sectores que se verá afectado será el frutícola. Esta actividad se desarrolla intensamente en la provincia de Río Negro, y más del 40% de la producción se vende a Europa.
Economía & Regiones constató que la producción de manzanas y peras en la región norpatagónica ocupa una superficie cercana a las 50.000 hectáreas (40.000 en plena producción y 10.000 menores con producción a cuatro años), propiedad de un número aproximado de 2.800 productores independientes, productores integrados y empresas empacadoras y exportadoras.
Casi el 100% de los productores de la región producen para exportación en fresco. Esto los diferencia de la fragmentación o especialización productiva que existe en otras regiones frutícolas del país (NEA, NOA y Cuyo), donde la minoría de los productores produce para exportar.
El área de influencia de esta producción comprende aproximadamente a treinta municipios de características urbano-rurales, que tienen una población cercana a 400.000 personas. En ese espacio operan cerca de 300 empresas que se dedican al empaque y conservación frigorífica y comercialización interna y/o externa, 50 a la exportación y 25 están orientadas al procesamiento industrial de las frutas (principalmente jugos concentrados).
En definitiva, productos como la soja pueden encontrar otros mercados alternativos, algo que a las producciones regionales les costará encontrar. Hoy los importadores piden calidad, para lo cual es necesario, entre otras cosas, un acondicionamiento especial para competir con otros países.
Merino Soto
Fuente: Buenos Aires Económico