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Buen manejo, buen negocio

[20-09-2005 07:15:38] El fuerte incremento de la demanda de nuestras carnes bovinas en diferentes mercados internacionales ponen a la cadena de la carne argentina ante la necesidad de adecuarse a diversos estandares, normativas y exigencias.

Buen manejo, buen negocio
Las exigencias sanitarias, en todos los mercados del mundo, son el principal punto sobre el que se debe hacer énfasis ya que su cumplimiento es la llave que abre las puertas para la venta de nuestras carnes. La calidad de los productos es otra exigencia, que día a día, es mayor en todos los destinos a los que llegan las carnes argentinas.

Pero a lo mencionado se suman otro tipo de requerimientos que tienen que ver con normativas (como el caso de la reciente reapertura del mercado de los Emiratos Árabes Unidos que se dio con la condición que las carnes cumplan con los requisitos exigidos por el rito Halal), con razones medio ambientales, de control de residuos o de bienestar animal.

¿Qué es el bienestar animal?

Si bien a nivel científico el término no ha encontrado una definición unívoca, hasta los años 90 la literatura describe tres enfoques para el concepto de bienestar animal. Por una parte está el enfoque antropocéntrico que mantiene la suposición que cualquier tratamiento realizado en el animal tiene un reflejo práctico sobre el hombre, a través de los alimentos que consume. Existe luego la visión potocéntrica, o compasiva, que se basa en la ecuación "un ser vivo que puede sentir, puede también sufrir". Finalmente está el enfoque que se puede definir como biocéntrico y que impone respeto para todo ser animal como valor intrínseco.

Actualmente los tres enfoques se funden cada vez más en uno solo. Se instala un concepto en los consumidores constituido por una mezcla de caminos diferentes.

La funcionalidad: el animal debe mantener un estado de salud óptima para no debilitarse, necesitar medicamentos, o estar sujeto a enfermedades que se podrían transmitir al hombre. En este estado de salud, por primera vez aparece también lo que siente el animal. Sufrimiento y estrés se ven como peligrosos potenciales para la salubridad o, simplemente, para la calidad de los alimentos de origen animal.

La naturalidad: el animal debe poder expresarse en condiciones lo más armónicas posibles con el medio que lo alberga. La conjugación de los diferentes enfoques se resume con un término amplio, como es el de salud,  comprendido no solo como la ausencia de enfermedades, sino también como ausencia de estrés y condiciones no naturales.

El concepto de bienestar está estrechamente correlacionado con el concepto de salud, por lo tanto menos utilización de sustancias exógenas (por ejemplo antibióticos) y en consecuencia menor probabilidad de encontrar éstas o sus metabolitos en los alimentos, y algo no menos importante, una menor contaminación ambiental.

Por otra parte los animales tienen necesidades mundialmente reconocidas:

No sufrir hambre o sed
No sufrir incomodidad
No sufrir dolor, lesión ni enfermedad
No sufrir miedo ni dolor

El caso de la UE

Al momento de calificar la calidad de la carne vacuna la Unión Europea tiene, entre los puntos más importantes a tener en cuenta, el bienestar animal desde la producción hasta la etapa de faena. Si bien la UE es pionera en la implementación de esta exigencia la tendencia mundial muestra que este será un tema que a corto plazo comenzará a ser tenido en cuenta por otros mercados actuales y potenciales de la carne argentina.

Pero este es sólo un lado de la moneda, el otro es el del gran perjuicio económico que el maltrato a los animales trae como consecuencia de la merma de rindes, descalificación de reses, y carnes de baja calidad y precio, difíciles de colocar en los mercados mundiales más exigentes. A esta altura podemos decir que comienza a ser indispensable la adopción de prácticas de manejo que tengan en cuenta el bienestar animal.

¿Qué hacer?

Tomar conciencia del tema y comenzar a actuar en consecuencia es, sin lugar a dudas, un primer gran paso. Claro que esta toma de conciencia debe ser de todos los integrantes de la cadena: propietarios, peones de campo, camioneros, empleados de las ferias, operarios de frigoríficos y toda aquella persona que tome contacto con el animal. Después hay varios puntos, que de manera fácil, pueden ser solucionados. En primer lugar hay un premisa que se debe tratar de cumplir: evitar el stress de los animales en todo momento.

Perros, palos, gritos, picanas, latigazos son conceptos, que con el tiempo, deben ir desapareciendo del diario trajín con los animales.

Las instalaciones también tienen su parte. La mala adaptación de la salida del camión jaula junto al desembarcadero, dado que frecuentemente ocurren salidas y caídas de animales que les provocan serias lastimaduras; los pisos rotos en los camiones que puedan enganchar patas y pezuñas; las tablas rotas en camiones jaulas, magas, desembarcaderos y corrales; las varillas, alambrados rotos, bulones salientes, en las instalaciones del campo y de recibo de animales; son sólo algunas de las cosas que se pueden cambiar y que redundarán en beneficio del bienestar animal.

Las consecuencias

Además de ser una exigencia con la cual es necesario cumplir para satisfacer la demanda de los consumidores, el bienestar animal es importante porque posibilita la obtención de carne de buena calidad con la consecuente minimización de las perdidas económicas. Se debe tener en cuenta que la carne con hematomas representa:

Un ejemplo de maltrato animal
Un problema estético
La necesidad de hacer recortes con pérdida de calidad y peso
La posibilidad de no ser comestible
Pérdida económica para algún eslabón de la cadena productiva.

Por razones de mercado, por razones económicas y por razones humanitarias el bienestar animal debe comenzar a ocupar un lugar de importancia en la agenda de temas que tiene que priorizar la cadena productiva de la carne en nuestro país.

Fuente: El Tribuno de Salta