[17-06-2011 08:55:40] Una mayoría compuesta por senadores estadounidenses de ambos partidos votó el jueves para poner fin a más de tres décadas de subsidios para el etanol, señalando que otros programas que se solían considerar como intocables podrían ser cortados en momentos en que demócratas y republicanos negocian un amplio acuerdo de reducción del déficit.
Una mayoría compuesta por senadores estadounidenses de ambos partidos votó el jueves para poner fin a más de tres décadas de subsidios para el etanol, señalando que otros programas que se solían considerar como intocables podrían ser cortados en momentos en que demócratas y republicanos negocian un amplio acuerdo de reducción del déficit.
Estas exenciones, que actualmente cuestan US$6.000 millones al año se solían considerar como intocables debido al poder de los votantes de los estado agrícolas y sus legisladores.
Los candidatos presidenciales solían hacer su peregrinaje de cada cuatro años a Iowa, para prometer que mantendrían la exenciones, aranceles y otras ayudas que mantienen la producción de combustibles de etanol a base de maíz. Este año, sin embargo, algunos precandidatos republicanos se han rehusado a apoyar estos alivios tributarios.
La votación del jueves no es el final del apoyo federal a la industria del etanol. Se cree que la Cámara de Representantes rechazará el proyecto de ley argumentando que los cambios al código tributario, según la Constitución estadounidense, deben originarse allí y la Casa Blanca ha dicho que rechazar la ley sería demasiado abrupto. Pero la votación de 73-27 señala que en momentos de presión fiscal como los actuales, los programas que en algún momento eran inexpugnables ahora podrían ser vulnerables.
La votación fue impulsada por una coalición de legisladores de izquierda y derecha, quienes desean acabar con los subsidios para los acaudalados grupos de interés antes que reducir los programas de ayuda social. La oposición estaba compuesta por un bloque de legisladores de estados agrícolas que buscaban frenar el proyecto.
La medida del Senado también podría abrir la puerta a ataques a otras exenciones tributarias, tales como aquellas que benefician a las compañías petroleras, con el interés de reducir el déficit. Los republicanos han sido reacios a hacerlo, pero 33 republicanos se unieron a 40 demócratas e independientes para apoyar el proyecto de ley del jueves, el cual tiene el efecto de elevar los impuestos a las refinerías de crudo.
Sin embargo, los líderes republicanos hasta el momento no han dado señales de que estén abiertos a otros incrementos de impuestos y han insistido que estos no son negociables en las discusiones presupuestales.
El clima político ha cambiado rápidamente. Apenas en diciembre, el Congreso votó por extender el subsidio por etanol por otro año. Pero el etanol está bajo creciente presión de diversos grupos, incluso grupos del sector alimentario preocupados sobre los crecientes costos del maíz y ambientalistas que habían concluido que el etanol de maíz no era una manera eficaz de reducir las emisiones de gases de invernadero.
Actualmente, mucha de la gasolina vendida en estaciones de servicio del país contiene hasta 10% de etanol, en parte debido a reglas federales que lo requieren. El gobierno del presidente Barack Obama ha propuesto que la mezcla se limite a 15%, a pesar de objeciones de automotrices preocupadas de que los mayores niveles de etanol dañarían los componentes de los motores en autos.
Las automotrices diseñan muchos de los llamados vehículos "flexibles en consumo de combustible" para que operan con mezclas de etanol de hasta 85%. Pero pocas estaciones de servicio fuera del centro de EE.UU. ofrecen tales combustibles.
La industria del etanol y sus partidarios, que han estado preparándose para el final de la exención impositiva, criticó el voto. "Necesitamos una senda fácil, y no un precipicio, para la única alternativa al petróleo", dijo la senadora Amy Klobuchar (demócrata, de Minnesota). "Estamos hablando de hacer trastabillar a una industria que provee 10% del suministro de combustible del país".
Los partidarios de repeler dijeron que el subsidio de US$6.000 millones al año representa un derroche en apoyo a un combustible cuyas promesas de ahorros de costos, menos contaminación y más eficiencia energética no se han materializado. "Esta industria ha estado recibiendo beneficios corporativos por demasiado tiempo", dijo el senador John McCain (republicano, de Arizona), quien ha estado luchando contra el subsidio durante años.
NAFTALI BENDAVID y STEPHEN POWER
Fuente: The Wall Street Journal