[20-10-2005 07:08:02] En la producción de soja intervienen 16 nutrimentos. Los esenciales son el hidrógeno, el oxígeno y el carbono cuyas fuentes son el agua y el aire. Los restantes se dividen en primarios, entre los que se encuentra el fósforo (P), secundarios como el azufre (S) y los micronutrientes.
La deficiencia generalizada de P en suelos del Departamento San Justo fue ampliamente detallada por Hein et al, y observada en numerosos campos de productores de soja y evaluada posteriormente por Vivas.
La soja tiene particular necesidad de P en el estado de plántula por su limitada extensión radicular y por su influencia en la nodulación. Posteriormente, la máxima tasa de absorción se ubica entre R2 y R6. En estados fenológicos posteriores no es relevante.
Aunque la mayoría de los productores en el Departamento San Justo fertilizan la soja con P, lo hacen en cantidades muy inferiores a las necesarias para mantener estable dicho parámetro en el suelo. Por lo tanto, a través de los años existe una lenta pero sostenida degradación de este nutrimento.
El P extractable del suelo para un sistema de producción agrícola debería situarse por sobre los 15 ppm. Para soja, Melgar et al, (1995), a través de 65 ensayos en la región pampeana determinaron alta respuesta a la fertilización con menos de 9 ppm de P, media entre 9-14 ppm y baja con valores superiores. Por lo tanto el análisis del suelo es una buena referencia para decidir la fertilización del cultivo.
Respecto al S su necesidad en la región pampeana fue observada primeramente por Martínez y Cordone, (1998). En el Departamento San Justo la deficiencia de S quedó documentada durante la campaña 2002- 03 por Vivas y Fontanetto (2004).
Aunque Kamprath y Jones (1986) reportan que la deficiencia de S se relaciona con pobres contenidos de materia orgánica del suelo, existen datos en el centro de Santa Fe donde a igual contenido de materia orgánica se encontraron respuestas diferentes a la fertilización con S (datos no publicados). En consecuencia, es un tema que todavía no tiene una referencia para el diagnóstico preciso y el análisis de S-SO 4 - del suelo no es un indicador consistente.
La mejor orientación hasta el presente para efectuar una corrección con S, son los resultados de ensayos localizados, asumiendo, en el caso de encontrarse respuesta, que la misma volvería a repetirse en campañas sucesivas y en suelos de similares condiciones agronómicas.
El objeto del presente trabajo fue evaluar la fertilización combinada de P y S en la producción de soja.
Material y método
El trabajo fue conducido en la localidad de San Justo, departamento San Justo sobre la serie de suelo del mismo nombre. Las características químicas del horizonte superficial (0-15 cm) fueron: materia orgánica= 2,54%, nitrógeno total= 0,129%, P extractable= 12 ppm, S-SO 4 - = 4 ppm y pH= 6,1 ligeramente ácido.
La soja utilizada fue A 6411 sembrada el 26 de noviembre de 2004 con una sembradora de parcelas y con espaciamiento entre surcos de 0,70 m. Simultáneamente a la siembra se aplicaron los fertilizantes con distribución en banda e incorporados.
Los niveles de P fueron 0, 15 y 30 kg/ha bajo la forma de superfosfato triple de calcio (P= 20%) y los niveles de S fueron de 0, 12, 24 y 36 kg/ha bajo la forma de yeso (S= 18%).
Las condiciones hídricas previas y durante el período de interés para la soja se la puede apreciar en el Gráfico 1.
Durante septiembre y octubre los registros de la campaña fueron ligeramente inferiores al promedio histórico. En noviembre fueron muy similares. Luego, a excepción de febrero, en todos los meses hubo registros muy superiores al normal. En el mes de febrero, etapa de gran evapotranspiración, hubo un 36% de las precipitaciones históricas y se asume que la soja pudo sortear el estrés por los excedentes de agua en diciembre y enero. Posteriormente, en la etapa de llenado del grano las lluvias fueron abundantes.

Resultados.
Los rendimientos de la soja fertilizada con P y S se pueden ver en el Gráfico 2.

El rendimiento promedio fue de 3257 kg/ha, el coeficiente de variación de 6,9% y un R 2 = 0,86 para el modelo de análisis usado. La respuesta al P no alcanzó a ser significativa (Pr>0,05) pero si lo fue para el S (Pr<0,05). La interacción PxS no fue importante (Pr>0,05).
La producción media debida al P fue de 3126, 3332 y 3313 kg/ha para los niveles P0, P15 y P30, respectivamente. La falta de respuesta al P pudo deberse a las buenas precipitaciones que favorecieron el desarrollo radicular y a niveles medios de P extractable en el suelo.

Ajustada la función surge que la máxima respuesta de la soja se podría obtener con 27,5 kg/ha de S correspondiéndose con 3599 kg/ha de soja. Este resultado se relaciona con información obtenida por Vivas et al (2002) en el Departamento San Jerónimo donde los incrementos de rendimientos de soja por la fertilización azufrada no se diferenciaron entre los niveles 24 y 36 kg/ha de S.
Conclusiones
Autor: Vivas, H.S. - Profesional del Area de Investigación en Producción Vegetal del INTA EEA Rafaela
Fuente: AAPRESID