[25-10-2005 06:51:13] Se fabricará en Armstrong y ya está constituida la empresa. Nace de una asociación entre 16 empresas del sector. La firma lleva el nombre de Proaso SA, que ya reservó terrenos en el área industrial de Armstrong. El prototipo estaría terminándose dentro de un año.
Una asociación entre 16 empresas del cluster de maquinaria agrícola, la mayoría de ellas ubicada en Armstrong, avanza en el proyecto de fabricar una nueva cosechadora argentina a partir de 2006.
Para tal fin ya fue constituida la empresa, que lleva el nombre de Proaso SA, y que actualmente está en la etapa de desarrollo del prototipo, que se piensa finalizar el año que viene.
El proyecto es de suma utilidad para la economía nacional, ya que actualmente la Argentina produce, según datos oficiales del primer semestre de 2005, sólo el 24 % de lo que se vende en el mercado interno. El resto se importa, fundamentalmente desde Brasil.
La información fue confirmada por Rogelio Magnoni, titular de la empresa fabricante de sembradoras Erca, de Armstrong, y al mismo tiempo presidente de Proaso SA, y por Miguel Degra, gerente del Centro Comercial e Industrial de Armstrong.
Si bien aún no está definida la marca con que saldría al mercado, esta nueva cosechadora tendrá 28 pies de corte y está a punto de definirse un convenio con Scania para la provisión del motor, que tendrá entre 260 y 320 HP y que será traído desde Suecia y a través de Brasil.
La cosechadora, por ende, no estará entre las más grandes del mundo, ya que en Sudamérica no hay motores de 400 HP como para que tenga entre 35 y 40 pies de corte, como se están fabricando en Dinamarca, Alemania, Canadá y Estados Unidos.
Sin embargo, en el cono sur hay motores de suficiente potencia, como los Cummins, BMW M y Scania, que se adaptan perfectamente a las condiciones de estos campos.
En efecto, la nueva cosechadora está pensada para satisfacer las necesidades del campo argentino, en primer lugar, aunque también se pretende la exportación en una etapa posterior.
Se hace con la idea de un sistema no convencional de trilla, que lo trajo Case a la Argentina hace más de 15 años, pero que se le venció la patente. Maquinistas argentinos habían trabajado mucho sobre ese sistema y lo habían logrado mejorar.
El proyecto es una vieja aspiración del cluster de la maquinaria agrícola, que en principio nació como una asociación entre 34 empresas de Las Parejas y Armstrong pero que, en virtud de una escisión, ahora es impulsado por 16, la mayoría de Armstrong, aunque con otras de Tortugas, Fuentes y San José de la Esquina.
"La idea es tener el prototipo listo el año que viene para probarlo", dijo Magnoni, "pero tampoco queremos crear falsas expectativas".
Por lo pronto, hay un grupo de maquinistas e investigadores trabajando en el proyecto y ya se hizo una reserva de terrenos en el área industrial para radicar la planta de producción, que según estimaciones todavía en el aire, podría llegar a fabricar 300 unidades en 5 años, lo que la posicionaría entre las líderes del mercado nacional.
"No podemos nosotros hablar de capacidad de producción todavía, es adelantarse demasiado", dijo, sin embargo, Magnoni, quien aclaró que "se nos hace muy difícil a nosotros, empresarios pyme, hablar y pensar en términos de empresas grandes".
Actualmente,
el mercado de cosechadoras nacionales es ampliamente dominado por la empresa Vassalli Fabril, de Firmat, a través de la marca Don Roque, que coloca entre 360 y 400 máquinas anuales. "Bernardín anda por las 100 anuales, en tanto Agrinar viene levantando y lo va a seguir haciendo. Metalfor, que es de Córdoba, también fabrica estas máquinas", agregó el empresario de Armstrong.
Este proyecto de la cosechadora viene de la mano con otro de asociatividad para adquirir materia prima en conjunto a los principales proveedores siderúrgicos, quienes a su vez se ven fuertemente beneficiados con estas iniciativas industriales nacionales.
La Argentina y, especialmente la provincia de Santa Fe, es importante productor y exportador de granos a nivel mundial, y está desarrollando fuertemente su cluster de maquinaria agrícola, con la que incrementa la productividad de los campos y agrega valor a su economía, generando empleo.
Sin embargo, en exportación de maquinaria agrícola, más allá de las oportunidades que se abren en Venezuela, hasta ahora anduvo bien con las sembradoras, con un interesante mercado en Uruguay, pero aún no resolvió el autoabastecimiento en cosechadoras y tractores.
En concreto, en el primer semestre de 2005, las empresas nacionales apenas pudieron colocar 251 unidades de cosechadoras, según datos del Indec, sobre un total de 1.048 vendidas en Argentina.
Por Martín Scandol
Fuente: El Litoral