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El mediano productor no encuentra una salida a su situación económica

[20-12-2011 10:20:09] “En la producción a mediana escala, hoy con ningún cultivo cierran los números a favor del chacarero”. La afirmación en la que se comprende a la mayor parte de los productores del centro chaqueño, le corresponde a Carlos Tissioti, hombre de campo “de toda la vida” y cooperativista.

“En la producción a mediana escala, hoy con ningún cultivo cierran los números a favor del chacarero”. La afirmación en la que se comprende a la mayor parte de los productores del centro chaqueño, le corresponde a Carlos Tissioti, hombre de campo “de toda la vida” y cooperativista.

El productor es presidente de la cooperativa Agropecuaria Unión y Trabajo de Quitilipi, consejero de Ucal y algodonero. La expresión de Tissioti marca la realidad en la que los chacareros medianos están inmersos desde hace varios años “y sin poder encontrarle la vuelta para salir adelante”, dicen esos agricultores que permitieron el desarrollo de ciudades como Sáenz Peña. “En un campo de mediana superficie, aunque ahora parece pequeño, las cuentas no cierran con el algodón, pero tampoco son favorables con la soja o el girasol.

Un productor de cincuenta hectáreas desde hace tiempo está en una situación complicada”, confirma el cooperativista. “El minifundista alguna asistencia siempre recibe, pero el que está realmente muy complicado es el agricultor de entre cincuenta y doscientas hectáreas. Si en esa escala no se tiene otro ingreso, por animales vacunos o bien por el sueldo que pueda tener alguno de los integrantes de la familia, el ahogo financiero es cada vez mayor”, considera Tissioti.

Las voces de los productores medianos coinciden en que “en la actualidad no pueden vivir de lo que siembran”, porque están descapitalizados y no tienen acceso a la tecnología que es necesaria para trabajar con rentabilidad, “tal como lo hacen los grandes”.La ganancia queda en los pueblos Como Tissioti existen o existían muchos otros productores de mediana escala en el domo central agrícola. Varios de aquellos chacareros ahora viven en los pueblos o ciudades y el interrogante es qué hace un hombre acostumbrado a trabajar la tierra en un espacio que no le es incómodo.

“Ese real problema lo hemos planteado al gobierno provincial y ahora tenemos la expectativa de que en un trabajo conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo se atienda al sector mediano”, dice el cooperativista haciendo alusión a los encuentros que están manteniendo en conjunto con el Ministerio de Producción y la entidad internacional que apoyará la implementación de un programa que refuerce la labor del mediano productor.

Remarca que “el mediano productor debería seguir trabajando el campo, porque gasta la plata en el pueblo que le queda cerca, comprando en el almacén o en las tiendas del lugar. Es el que mueve la economía de los localidades del interior que nacieron alrededor de los campos”.

Defendiendo al algodón El presidente de la cooperativa Unión y Trabajo, entidad que tiene más de siete décadas de vida, es un defensor del algodón, pero reconoce que “año tras año cae la cantidad de hectáreas sembradas con textil, especialmente en el centro de la provincia, donde la mayoría son pequeños y medianos productores”.“No cuestiono al que siembra soja o girasol, pero siempre defenderé al algodón porque es el cultivo que le da vida al pueblo.

La cadena del algodón pone muchas manos a trabajar, y el grano se reparte entre menos personas”, lamenta el campesino “de toda la vida”. No se equivoca Carlos Tissioti cuando defiende al algodón como generador de “vida en los pueblos”, porque no son pocas las poblaciones del Chaco en las que hasta hace dos décadas, en época de cosecha, se escuchaba el trabajo sin descanso de las máquinas de las desmotadoras.

En la mayoría de esas poblaciones, el presente solo tiene silencios alrededor de abandonados galpones de inmensas edificaciones en las que se procesaba el algodón en bruto. De siete mil a menos de dos mil hectáreas La cooperativa que preside el hombre de Quitilipi tenía en aquellos buenos tiempos en los que el mediano productor era el protagonista más de quinientos socios. La actualidad, con 76 años de trabajo, los encuentra con no más de noventa adherentes.

De esos socios la mayoría continúa sembrando algunas hectáreas del textil y algunos fueron sumando ganadería.“Retrocediendo en el tiempo unos diez años, la siembra de algodón de los socios de la cooperativa alcanzaba las siete mil hectáreas. En la campaña actual con suerte se alcanzarán las mil quinientas hectáreas en la sociedad”, comenta Tissioti.

El cultivo regional por excelencia del Chaco tiene desde hace varias campañas condimentos que aportaron al desgano del productor por sembrarlo: falta de seguridad en el valor de la cosecha y un elevado costo que aumenta cada año más por la presencia del picudo.

Fuente: Diario Norte - Chaco