[30-12-2011 10:25:24] Con un mayor protagonismo de las carnes alternativas, los cortes bovinos deberán potenciar la exportación.
Hay elementos como para pensar que el año 2010 será recordado como el punto de inflexión en el mercado de la carne vacuna argentina. Consideramos que hay un antes y un después de ese momento crítico, y que, por lo tanto, no podemos pensar el futuro de dicho mercado con la lógica mental de las décadas pasadas.
Creemos que existen diversos factores que ayudan a abonar esta visión. En primer lugar, hay que decir que el sector vivió un proceso de liquidación pocas veces visto en la historia, que se expresó en una caída muy fuerte del stock. 2010 marcó el fin del proceso de liquidación y el comienzo de un nuevo ciclo, a partir del 2011, de retención; pero que a diferencia de otras veces, tiene algunas características originales.
Ocurre que la profundidad del ciclo de liquidación plantea un proceso de recuperación del stock que se medirá en años, periodo de tiempo en el cual la carne vacuna será cara en relación a sus patrones históricos.
Como se trata de una transición que durará años, ya está generando y profundizará en el tiempo un proceso de diversificación en la demanda de carnes, en beneficio fundamentalmente de pollos y porcinos, que por tener un ciclo biológico más corto, estarán en condiciones de dar respuestas más dinámicas en términos comerciales (como ya está ocurriendo).
Posibles escenarios. Es en este punto donde, para intentar interpretar el posible futuro, ingresaremos al terreno de las hipótesis. Vamos a decir, en primer lugar, que podemos suponer que la diversificación de la demanda, en beneficio de las carnes alternativas, generará en el tiempo una pérdida del “peso político” de la carne vacuna para los futuros Gobiernos en la Argentina.
A la pérdida progresiva de su importancia política, también habrá que sumar un mercado interno que perderá relevancia relativa, obligando al sector a mirar cada vez con más fuerza el mercado internacional.
Y aquí aparece una segunda hipótesis, ciertamente muy fuerte: que la descompresión de los factores arriba mencionados, abrirá las puertas a la posibilidad de que se produzcan algunos cambios de carácter institucional, que el sector necesita desde hace años, y que se han dilatado en el tiempo por la acción negativa de diversos grupos de presión, que expresan distintos intereses en los eslabones de la cadena de valor de la carne vacuna.
¿De qué estamos hablando? De la necesidad de que una norma legal obligue a la generalización del desposte, tal como ocurre en Uruguay y en Brasil. La actual masiva distribución a través de medias reses, expresa un sistema altamente ineficiente, que repercute negativamente en todos los eslabones de la cadena comercial.
¿Por qué no se ha dado ese paso en el tiempo, como el resto de los países exportadores? Debido a que algunos actores se han sentido cómodos con el actual sistema. Sin embargo, el cambio en las reglas de juego que estamos suponiendo, plantearía en el tiempo un cambio en las relaciones de poder entre los actores de la cadena de valor, que habilitaría este paso de racionalidad que el sector necesita desde hace décadas.
A los factores planteados más arriba, que expresan un cambio en las reglas de juego interno, hay que sumar que los mercados internacionales también están cambiando profundamente. Existe una tendencia que juega a favor de un mercado cada vez más dinámico y con crecientes oportunidades de negocios.
¿Por qué ocurriría lo anterior? Por diversos factores, entre los que se destaca, además de la creciente demanda, que los vacunos son animales altamente ineficientes en la transformación de algunos recursos, que a su vez serán cada vez más críticos a nivel global, como son los granos y el agua. Si a lo anterior le sumamos algunos problemas ambientales, puede apostarse a que el Mercosur se fortalecerá en los próximos años como un proveedor estratégico de carne vacuna con vistas a los mercados mundiales.
A escena. Si las hipótesis aquí planteadas se cumplieran ¿Cuál es la película para la carne vacuna en los próximos años en la Argentina? Podría operar (simplificando el análisis) a través de los siguientes ejes. A saber:
Consolidación de nuevas pautas de consumo en la demanda interna de carne, en beneficio de las carnes alternativas. Como consecuencia de ello, progresiva pérdida de peso político para la carne vacuna.
Se puede esperar una creciente y progresiva orientación de la oferta a los mercados externos, en la medida que se vaya recuperando el stock.
Progresiva descompresión de los obstáculos que impidieron hasta aquí la aplicación de normas más racionales en la cadena de valor (generalización del desposte), tanto por factores internos, como por factores externos, a partir de la creciente demanda internacional.
Avances significativos en las tecnologías de manejo y de gestión en el sector ganadero, que se expresarán en mejoras sustanciales en la productividad sectorial (alentado por las señales de rentabilidad).
Como consecuencia del proceso anterior, aumento de la concentración en todos los eslabones de la cadena de valor, con la progresiva desaparición de los actores más chicos.
Progresiva “descomoditización” de la carne vacuna argentina, ya que los mercados externos demandarán productos cada vez mas diferenciados (y el mercado externo será cada vez más relevante en relación a la demanda total).
Fuente: La Voz del Interior