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Siembra Directa

[26-09-2004 12:38:16] La siembra directa es un sistema que consiste en prácticas agrícolas con reducidas labranzas que mantienen rastrojos sobre los suelos. Permite producir sin degradar el suelo, mejorar el aprovechamiento de las lluvias y reconciliar la agricultura con la naturaleza.

¿Qué es?

La siembra directa es un sistema que consiste en prácticas agrícolas con reducidas labranzas que mantienen rastrojos sobre los suelos.
Permite producir sin degradar el suelo, mejorar el aprovechamiento de las lluvias y reconciliar la agricultura con la naturaleza.

La siembra directa es la base de un sistema de producción agrícola:

de alto rendimiento: PRODUCTIVO
que cuida los recursos naturales: SUSTENTABLE
que permite obtener ganancias: RENTABLE.

En este sistema conviven una serie de factores o componentes a tener en cuenta, que entre otros incluye: no arar ni hacer otro tipo de laboreos, antes considerados fundamentales.

¿Por qué se usa?

Para superar los serios problemas que ocasionan las técnicas tradicionales sobre los suelos. La agricultura de décadas pasadas incluía trabajos de laboreo en las zonas más productivas, que generó una creciente degradación física y química. La erosión hídrica y eólica progresaban a niveles graves y la caída de materia orgánica y nutrientes comprometían la estabilidad estructural de los suelos.
Junto a esto, se registraba un descenso en la rentabilidad y un aumento en el riesgo de la actividad agrícola: la producción disminuía y los rendimientos se volvían inestables.

¿Para qué?

La siembra directa aparece como la mejor alternativa para reducir la erosión de los suelos y contribuir a la regeneración de sus importantes propiedades.

EFECTOS DE LAS LABRANZAS.

EROSIÓN Y DEGRADACIÓN.

El laboreo deja los suelos descubiertos, sin cobertura vegetal. Al caer las lluvias sobre el suelo desnudo se desencadena un proceso de degradación del mismo que comienza por el sellado de los poros, con las partículas más finas, arcillas y limos que forman parte del suelo. Este fenómeno disminuye la infiltración de agua de lluvia generando escurrimientos que ocasionan arrastres de suelo cuya manifestación más evidente es la aparición de surcos o "cárcavas", erosión hídrica, o que el suelo pulverizado se vuele, lo que llamamos erosión eólica.

Estos fenómenos se ponen de manifiesto y se agravan paulatinamente con los años. A veces no nos damos cuenta, hasta que se empieza a perder producción, las sequías se aprecian más rápidamente, el campo se encharca ante una lluvia no muy importante y se plancha con facilidad.

A esta altura el suelo está degradado físicamente, se ha empobrecido su población de microorganismos, insectos y pequeños animales, los cuales viven en él de la descomposición de los restos de las plantas y en la materia orgánica formada a partir de la acción biológica durante muchos años.

ALMACENAMIENTO DE AGUA.

La disminución de la materia orgánica y la degradación física ocasionan pérdida de la capacidad de infiltración de agua y de la capacidad de retención de la misma en el suelo. Como consecuencia se infiltra y almacena menos agua en el mismo. Por eso en la agricultura con labranzas la eficacia del aprovechamiento del agua de lluvia se va perdiendo, pudiendo el suelo transformarse en improductivo en un caso extremo.

CONSECUENCIA DE LAS LABRANZAS SOBRE LOS RENDIMIENTOS.

Como consecuencia de la degradación del suelo y la pérdida de la capacidad de aprovechar las lluvias, se va perdiendo la productividad. Los años secos serán peores de lo que podrían serlo por falta de agua y los húmedos lo serán por pérdida de fertilidad.

SECUENCIA.

La agricultura convencional, cuya característica principal es la labranza, ha permitido durante mucho tiempo alimentar al mundo; pero ha traído aparejado una serie de inconvenientes relacionados con la conservación del ambiente, como son la erosión y la degradación de los suelos.

Mientras la agricultura convencional no fue intensiva se degradó el ambiente y modificó la atmósfera; y cuando se intensificó, se emplearon fertilizantes y agroquímicos sin razón, produciendo contaminación y pérdida de biodiversidad.

Es por esto que, el desafío de la agricultura presente y futura es producir el alimento necesario para esta humanidad creciente en la actual superficie agrícola, lo cual implica una intensificación de la misma, sin afectar el agroecosistema existente.

Independientemente del cultivo que se trate, se deben tener presente una serie de aspectos que se expresan en la siguiente secuencia.

EL SUELO.

El suelo es el principal recurso que se posee y, en consecuencia, la preservación del mismo es fundamental para la viabilidad de la empresa a lo largo del tiempo.

Para ello, se debe comenzar por el conocimiento del sistema suelo: sistema poroso, formado por partículas de arena, limo y arcilla, presentes en diferentes proporciones, conformando la propiedad edáfica del mismo.

No se puede alterar esta propiedad, pero un análisis de este tipo permitirá conocer la capacidad de acumulación total de agua.

La siembra directa se caracteriza por la ausencia de laboreos y por la presencia de una cobertura de residuos vegetales (rastrojos), que tiene un impacto directo sobre la eficiencia de uso del agua por los cultivos. Estos residuos en superficie disminuyen el escurrimiento del agua y así los riesgos de la erosión hídrica. Por lo mismo, la pérdida de agua por evaporación directa del suelo son mínimas.

Dentro de los componentes sólidos del suelo se encuentra la materia orgánica. Esta interviene en el ciclo de nutrientes tales como nitrógeno y azufre, impactando en la fertilidad química del suelo. La acumulación de este material favorece la microfauna permitiendo que el suelo tenga vida. Tal es así, que varias especies de lombrices lo habitan y en su quehacer diario hacen sus túneles, favoreciendo la aereación del mismo.

LA FERTILIZACION

La ausencia de laboreos en siembra directa no oxigena violentamente el suelo. En consecuencia no se producen los picos de oxidación típico de los sistemas convencionales. Por otro lado, el ejercicio de una buena rotación de cultivos aporta importantes nutrientes con la materia seca (los rastrojos), aumentando la acumulación natural de nitrógeno.

Es decir, al no promoverse la oxidación de la materia orgánica, la adición de nutrientes tales como nitrógeno y azufre bajo la forma de fertilizantes es una práctica corriente que determina buenos niveles de respuesta.

Cualquier cultivo necesita de nutrientes para crecer y desarrollarse, pero los requerimientos de cada uno de ellos son diferentes y varían en función del rendimiento que se logre. Por lo general, la estrategia de fertilización debe contemplar la nutrición balanceada de los cultivos, es decir, de nada sirve agregar grandes cantidades de un nutriente cuando en realidad la limitante pasa por la escasez de otro.

El fertilizante es un insumo sumamente importante en una agricultura sustentable en directa, y se debe seguir investigando y ensayando su manejo. Además, hay cultivos que responden mejor al agregado de nutrientes que otros, por lo que la fertilización debe plantearse en la rotación, maximizando el retorno económico.

Cada productor deberá ajustar la fertilización en cada lote para lograr producciones elevadas y económicamente rentables.

Como el objetivo es disminuir el tránsito de maquinaria en los lotes, dependiendo del cultivo, se aprovecha el momento de la siembra para fertilizar. Esto es posible porque las maquinarias y los implementos agrícola están lo suficientemente preparados para ello.

LA SIEMBRA.

El planteo de cada cultivo en siembra directa tiende a aprovechar las ventajas de un ambiente fundamentalmente edáfico. En esta situación, la expectativa de mejores rendimientos y mayor estabilidad a través de los años aumenta y justifica la aplicación de paquetes tecnológicos mayores, basado en un mejor manejo del agua y de la fertilidad.

Es conveniente:

medir la temperatura del suelo previo a la siembra

pensar en la posibilidad de incorporar barredores de rastrojos a la sembradora, para una dispersión más pareja.

 

Esta medidas tienden a alentar una emergencia rápida y uniforme.

Para cada tipo siembra , se deben considerar la densidad y la estructura del cultivo. La densidad (porcentaje de logro por ha.) debe escogerse según el tipo de suelo, la ubicación del sitio y la fecha de siembra. La estructura (mayor o menor espaciamiento entre las hileras) será el determinante del sombreo del entresurco, del control de las malezas, de la distribución del rastrojo y, en definitiva, del aprovechamiento de los recursos disponibles..




CONTROL DE MALEZAS Y PLAGAS.

MALEZAS. 

Como en cualquier otro sistema de producción agrícola, un adecuado control de las malezas es esencial para la Siembra Directa. El mismo debe comenzar antes de la implantación, porque las malezas extraen agua y nutrientes del suelo, ambos indispensables para lograr un buen cultivo. Por esto se debe efectuar un buen "barbecho químico" durante el período que los cultivos no ocupan el campo. Se deberá también realizar un prolijo control de las malezas que existan previo a la siembra del cultivo.

Para esto, existen muy buenos herbicidas totales, que pueden combinarse con otros residuales pre-emergentes, lo cual dependerá del cultivo a implantar, las malezas del lote, las lluvias esperadas, etc.

Es por esto que conviene no sembrar si antes no se resolvió adecuadamente el problema de las malezas.

Además se debe establecer una estrategia para controlar las malezas que nacerán durante el desarrollo del cultivo. Se debe recordar siempre que una de las principales causas de fracaso de las primeras experiencias de siembra directa, se deben al deficiente control de las malezas.

Se debe establecer una estrategia de control de malezas, pero no una rutina, un esquema prefijados, una receta. Se debe analizar cada situación particular y, de ser necesario, solicitar asesoramiento profesional. No hacerlo puede resultar caro.

FERTILIZACIÓN.

Los cultivos requieren nutrientes y por lo tanto resulta conveniente conocer la situación de partida, o sea, conocer cuál es el nivel de los mismos en el lote a tratar. A tal fin se debe practicar un análisis de suelo, que debe ser cuidadosamente interpretado.

Se debe determinar entonces, una estrategia de fertilización adecuada para el lote, conforme a su reserva de humedad, su fertilidad natural, las deficiencias regionales, las expectativas de rendimiento, etc. Se debe tener en cuenta que bajo siembra directa no se incentiva la destrucción de materia orgánica, para que ésta provea nutrientes, principalmente nitrógeno. Por lo antedicho si el cultivo a sembrar no es una leguminosa, como por ejemplo soja, que puede tomarlo del aire, se debe determinar que fertilizante nitrogenado usar y además cómo y cuándo aplicarlo.

En un enfoque de mediano plazo resulta de mucha utilidad el concepto de que "Tanto como fertilizar un cultivo debemos pensar en alimentar el suelo".

PLAGAS.

Los cultivos tienen plagas que los afectan. Algunas pueden incrementarse y otras disminuir. Comúnmente, los agricultores varían entre los obsesivos que no pueden ver un insecto en el campo y quienes creen que los cultivos se cuidan solos . Sin entrar a considerar todas las plagas de todos los cultivos, en este aspecto se debe emplear el Control Integrado de Plagas (CIP), lo que requiere conocer las plagas y sus enemigos naturales, los umbrales de daño y los productos adecuados para controlarlas.

Se sugiere : poner atención a las plagas. No efectuar controles por las dudas, el CIP permite gastar menos y tener mejores resultados.

LA COSECHA.

En un sistema de siembra directa, la cama de siembra de un cultivo se prepara en el momento del cultivo anterior. Por lo tanto, durante la operación de cosecha del cultivo antecesor hay que prestar especial atención a:

-lograr una distribución uniforme de los residuos de la cosecha que entran en la cosechadora (tanto para facilitar la siembra posterior como para beneficiar el manejo del agua)

-asegurar el uso de una maquinaria con rodamientos de alta flotación (superficie de apoyo) para evitar compactaciones del suelo.


En la distribución del rastrojo durante la cosecha de los cultivos antecesores, los trituradores de paja son elementos importantes, particularmente en los cultivos de soja y trigo. El triturador facilita la siembra del próximo y debe contar con un buen sistema de roto-picado, con gran inercia; con un ángulo de corte agudo entre filos de corte de cuchilla/contracuchilla y un correcto diseño de las aletas esparcidoras.

Asimismo es conveniente equipas la cosechadora con un desparramador centrífugo para distribuir la granza que sale del zarandón

ROTACION DE CULTIVOS.

DIVERSIFICACION.

Si se siembra siempre el mismo cultivo de invierno o de verano, todos los veranos habrá soja en el lote y/o todos los inviernos habrá trigo, por ejemplo. Las malezas que compiten con el cultivo en cuestión se benefician y se debe aumentar el uso de herbicidas, y así los costos. Las enfermedades que se mantienen latentes en los rastrojos y en el suelo aumentan, al igual que las plagas.

Diversificar los cultivos es diversificar los herbicidas, al rotarlos se evita multiplicar malezas resistentes.

También se diversifica el riesgo climático (el mal tiempo para un cultivo puede ser bueno para otro).

Y además, diversificar los riesgos empresariales y la eficiencia del trabajo y de la maquinaria, los que se distribuyen mejor en el año.

Es conveniente alternar cultivos de gramíneas (trigo o maíz) con otros de hoja ancha (soja y girasol), siendo la elección de la rotación uno de los temas más delicados a decidir, ya que entre otras cosas hay que tener en cuenta la región, el estado del campo, la calidad de los suelos y la problemática de las malezas, lareserva de humedad, la disponibilidad de nutrientes, etc.

Estas situaciones combinadas con una acertada estrategia técnico-económica en lo que respecta al tipo y nivel de utilización de los diferentes insumos o factores de producción, conduce a una mejora en la productividad y rentabilidad de los campos.

.... Y el ciclo comienza nuevamente....

Como se puede observar, la realización de la siembra directa no encuentra barreras de tipo económicas o de suelos. La única barrera que a veces cuesta superar es la mental.

Fuente: Olimpiadas nacionales de contenidos educativos en Internet. http://www.oni.escuelas.edu.ar