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Menos ventas, futuro incierto

[02-12-2005 07:06:12] Este año, la comercialización de las agromáquinas cayó 20 por ciento promedio. Buscar mercados, el desafío para los industriales en 2006.

Menos ventas, futuro incierto

A principios de año, las estimaciones hacían presuponer que la merma en la venta de maquinarias era un destino común para varios rubros que componen el sector. Para los fabricantes y vendedores, la causa principal de ese escenario era un reacomodamiento producto de varios factores, como la baja en el precio de la soja que, a su vez había puesto en marcha en muchas fábricas y concesionarios el ya famoso “Plan canje Cereal”.

Cumplida en parte la modernización del viejo plantel de maquinarias con la que contaba el campo nacional, los analistas auguraron un 20 por ciento menos de ventas para el 2005 de manera particular en rubros como pulverizadoras de arrastre, sembradoras y tractores. Sin embargo, la profecía se cumplió en parte.
En ese momento, se descartaba un aumento en las ventas de cosechadoras ya que la cantidad existente no alcanzaba a cubrir las necesidades, sobre todo frente a un panorama que aseguraba grandes cosechas. En este caso, el error fue grande ya que se vendieron en promedio 40 por ciento menos que en años anteriores. Afortunadamente para los fabricantes nacionales, esa baja afectó más a las trilladoras importadas.

No obstante, el golpe fue duro, más teniendo en cuenta que el 2004 le deparó al sector agrícola un récord en la comercialización de maquinaria, con una facturación que rondó los 1.000 millones de dólares. Los datos indican, a pocos días de terminar el año, que el sector lo haría con una caída en las ventas que llegaría al 20 por ciento aproximadamente. Uno de los rubros que ha salido airoso, dada la mejora del escenario productivo por el que atraviesa, es el de las maquinarias forrajeras.

Una baja no tan baja

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), en el primer semestre de este año se vendieron dos mil agromáquinas menos que el mismo período del año anterior. Los datos del organismo oficial dan cuenta de las ventas en rubros tales como cosechadoras, tractores, sembradoras e implementos. De todos modos, hay que enmarcar estos datos dentro de una situación especial que se dio en el 2004, momento en el que se vivió un furor en la comercialización de herramientas.

Puntualmente, máquina por máquina, esa baja fue para las cosechadoras un 48 por ciento; en sembradoras, aproximadamente un 28 por ciento; menos se sintió en otros rubros tales como los tractores con un poco más del 9 por ciento e implementos con casi el 8 y medio por ciento.
Es útil remarcar que en estos últimos rubros la producción nacional creció en contraposición con las marcas importadas, que cayeron en las cuatro categorías.
El buen nivel de inversión en tecnología y la alta especialización de la mano de obra local fueron los pilares sobre los que se asentó la industria nacional para hacer frente tanto a los vaivenes por los que atravesó el sector agroindustrial, como a la alta demanda; pero sobre todo para competir con la importación, confrontación de la cual afortunadamente para los empresarios locales salió airosa.

La mayor inversión que hace el productor cunando se trata de maquinarias es cuando tiene que comprar una cosechadora; en este rubro, la caída en ventas este año afectó a las marcas importadas en un 48 por ciento, mientras que a las nacionales ese porcentaje rondo sólo el tres por ciento.
Es importante destacar el salto no sólo cuantitativo sino también el cualitativo que ha dado la industria local, lo que le permitió acercarse a los altos números de ventas a los que llegaron los artículos importados. De hecho, la venta de cosechadoras importadas entre 2002 y 2004 fue la más pronunciada; en ese período las marcas extranjeras pasaron de colocar 107 máquinas en el mercado en el primer semestre de 2002 a unas 1.539 en los seis primeros meses del año 2004.

Otro de los rubros en que la fabricación local se hizo fuerte es en tractores. Si bien la venta bajó de 2.945 a 2.085 unidades entre 2004 y hasta setiembre de este año, esa caída sólo afectó a las marcas foráneas; mientras que las nacionales en el tercer trimestre de este año, tienen la mayor participación en el mercado con un 38 y medio por ciento de las ventas. La provincial Pauny, de Las Varillas encabeza la participación nacional, pero de todos modos se está lejos del 32 por ciento que hubo en el 2002.

En tanto, en el segmento de sembradoras, registró un descenso importante en las ventas, mayor al 25 por ciento; tal cual como preveían los especialistas. Una de las empresas que sintió el impacto fue la empresa de Monte Maíz, Agrometal. A pesar de esto, no hay que perder de vista que Argentina se autoabastece en este rubro y que además tiene excedentes que exporta. Respecto a las agromáquinas extranjeras, se puede decir que no existen ya que sólo lograron comercializar cuatro unidades en el primer semestre de este año.

Si bien la situación actual de los fabricantes nacionales es buena, los datos que proporciona el INDEC incitan a no dejarse estar ya que con el año dando sus últimos pasos de manera lenta pero no pausada, la industria extranjera, especialmente brasileña, ha ganado terreno. Y lo hizo en varios rubros como, por ejemplo, implementos, ya que el 54,5 por ciento de las ventas corresponden a productos fabricados en el vecino país.
El mayor número de máquinas vendidas hacia este fin de año corresponde a implementos con 2.846 unidades, seguidos por tractores con 2.085, sembradoras con 1.300 unidades y finalmente cosechadoras con 357.

El ranking provincial

Es bien sabido que Córdoba es una de las provincias que tiene mayor participación en la fabricación y ventas de maquinaria a nivel nacional, compitiendo con Santa Fe y Buenos Aires.
El reparto de la torta a nivel nacional es disputado por las fábricas cordobesas y santafecinas. A nivel local, el podio en la facturación pone a los bellvillenses de Mainero en primer lugar con un 10 por ciento del total a nivel nacional, seguido por Agrometal con el 9 por ciento, tercero la empresa de Marcos Juárez, Metalfor con el 7 por ciento, le sigue Pauny (fabricante de los tractores Zanello) con un 5 por ciento. Más atrás aparecen Maizco, de la localidad de Arias; Akron, de San Francisco y Agrinar que si bien tiene su sede central la ciudad de Granadero Baigorria en la provincia de Santa Fe, las cosechadoras se fabrican en la ciudad de Córdoba, entre otras.

Precios más altos

En cuanto al dinero que ingresó al sector, si se compara setiembre, octubre y noviembre de este año con mismo trimestre del año 2004, los números cierran; pero no es para tirar manteca al techo. La facturación total del tercer trimestre de 2005 superó en 12 millones de pesos a la de igual período del año pasado, lo cual representa un dos por ciento de aumento.
Comparativamente, la facturación de máquinas agrícolas fabricadas en el país creció alrededor del nueve por ciento, mientras que la de máquinas procedentes del exterior cayó a casi un tres por ciento.

En ese total, siempre hablando de este trimestre, los rubros que más facturaron fueron el de las cosechadoras (21 por ciento), mientras que el de los implementos alcanzó casi el 17 por ciento del total vendido.
En contrapartida al aumento en el ingreso de dinero al sector, los productores tuvieron que romper el chanchito, ya que los aumentos de precios de las máquinas fueron importantes. Los valores unitarios promedio de las cosechadoras fueron un 11 por ciento superiores respecto de igual trimestre del año 2004; los de los tractores crecieron aproximadamente un nueve por ciento, mientras que las sembradoras tuvieron una suba promedio del 27 por ciento. Al “alivio” lo brindaron los implementos cuyos precios cayeron un seis por ciento.

Panorama alentador

El futuro del sector parecería presentarse sin piedras en el camino, de hecho nuevos mercados se han abierto, de manera especial Venezuela. La confirmación de negocios con el país que preside Hugo Chávez refleja, en parte, el pedido de industriales, dirigentes y vendedores, quienes reclamaban la necesidad de salir de las fronteras nacionales en busca de nuevas oportunidades, como consecuencia de que el sector local presenta un límite muy marcado.

Y las puertas se abrieron, algunos sectores aseguran que fue más por casualidad que por mérito propio. A los acuerdos comerciales cerrados con motivo de la primer exposición de maquinaria agrícola argentina que se llevó a cabo en Barina, hay que sumarle al acuerdo firmado hace un tiempo por el presidente Néstor Kirchner y su par venezolano, Hugo Chávez en el que se acordó que la Argentina exportará maquinaria por 114 millones de dólares, recibiendo como contraprestación del Estado caribeño cinco millones de barriles de gasoil. La incidencia que este acuerdo tendrá en la industria local pinta como importante, así lo reflejan algunos directivos de empresas que viajaron a Venezuela y que acordaron negocios en aquel país. José María López, de Pauny, reconoció que la empresa de Las Varillas tomará a 120 personas más para la parte de ensamble y transmisión, además de invertir una fuerte suma de dinero en actualización de algunas áreas de la planta fabril.

Otra empresa que para no despertar expectativas tempranas prefirió no darse a conocer, pero que es de la provincia de Santa Fe, también espera crear un número importante de nuevos empleos e invertir para actualizar aún más su planta.
Lo concreto es que el proyectado aumento de ventas, producto de los acuerdos con el país caribeño será aire extra para el sector que emplea de manera directa e indirecta a más de 30 mil personas en todo el país. Se cree que si todo se da como está planeado y las ventas por más de 100 millones de dólares se hacen realidad, se crearán más de 4.000 nuevos puestos de trabajo.

La ley de la sábana corta

Pero, ¿cómo es esto de salir a buscar nuevos mercados cuando para algunos sectores la industria local todavía no cubre las necesidades internas? Salir del país se puede ver como que ciertas acciones llevarían a taparse el torso, pero destaparse los pies.

Desde la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), remarcan que tanto en cosechadoras como tractores, la industria nacional no cubre en cantidad lo que demandan los productores, bache que es aprovechado por los fabricantes extranjeros. En el resto de las no menos de 40 maquinarias que hoy se utilizan en el campo argentino, como las sembradoras y las pulverizadoras autopropulsadas, la porción del mercado que ocupan las nacionales es casi total.

Entre tantos desafíos, el de no descuidar el frente interno no será tarea fácil, ya que según el INDEC el costo de las agromáquinas importadas, de manera muy puntual las que provienen desde Brasil, es inferior en varios rubros al de las nacionales.

Por Néstor Noriega

Fuente: La Mañana de Córdoba