[07-02-2006 06:44:50] Un excelente trabajo realizado y actualizado recientemente por el INTA Paraná analizó cuatro modelos de tambos puros, en Entre Ríos. Los tambos más grandes y los tambos-quesería son los que tienen mejor perfomance.
El paradigma del esquema productivo de producción se basaba en altas producciones individuales por vaca, con importantes inversiones en genética de alto mérito para producción y en aportes de alimentos de calidad, sistema que podríamos denominar “pastoril con alta suplementación” y que resulta económicamente viable mientras las relaciones de precios entre la leche y los concentrados son favorables a la primera. Ello ocurrió durante el período 1991-1998, con valores del litro de leche de
Como consecuencia, la producción nacional cayó abruptamente desde el récord del año 1999, alcanzando un volumen apenas superior a los 8.000 millones de litros en el año 2002. Durante este período muchos tamberos dejaron la actividad. La gran mayoría de los establecimientos que permanecieron liquidó parte de su rodeo de tambo, diminuyó o incluso eliminó la suplementación con concentrados y, como consecuencia de estas decisiones, bajaron notablemente los niveles de producción y parámetros reproductivos, condicionando la respuesta posterior de las vacas. En pocos meses se pasó de un sistema “pastoril con alta suplementación” a otro “pastoril con escaso a nulo racionamiento”, en un intento de bajar los costos directos de producción por parte de los tambos y sobrellevar así la crisis. Las relaciones de precios eran absolutamente desfavorables para la suplementación (
A partir de mediados de 2003, la situación comienza a cambiar y mejoran las relaciones de precios entre la leche cruda y los concentrados, al tiempo que se vuelve más competitiva la rentabilidad de la lechería frente a la agricultura. Así, se produce un aumento de producción muy importante, llegando a los 9.360 millones de litros en el año 2004 (18% más que en 2003). Este aumento se dio en un contexto de continua disminución en el número de tambos, aunque con menor intensidad que en los años anteriores, y de constante aumento en la entrega diaria de cada uno de ellos.
Actualmente, los sistemas predominantes en las principales Cuencas Lecheras de Argentina vuelven a comportarse como en la década de los ´90: pastoriles con alta suplementación de forrajes conservados y de alimentos concentrados, gracias a la relación muy favorable en el precio de la leche frente a los granos. Se estima que en el 2005 habrá un incremento del 4% al 5% en la producción de leche nacional.
Frente a estos escenarios, los productores de leche de Entre Ríos intentaron sobrellevar los períodos de crisis adoptando diferentes estrategias productivas. Dentro del sector de pequeños y medianos, varios buscaron mejores resultados económicos a través de la comercialización directa de leche al consumidor y/o la elaboración de queso (casi exclusivamente pasta dura tipo “sardo”) vendidos luego en circuitos informales de comercialización. Otros, dentro del mismo sector de productores, buscaron aumentar la escala mediante asociaciones de diverso nivel: para el uso de maquinarias, la compra de insumos y/o la venta de leche e incluso integrando totalmente la empresas. Por su parte, el sector de grandes tambos diversificó su producción, incorporando agricultura en la rotación y se vio obligado a una mayor eficiencia productiva para ser competitivo con las actividades alternativas.
Actualmente, a partir de una buena relación de precios, se plantea como interrogante cuál es el modelo productivo más rentable, contemplando las condiciones ambientales y socioeconómicas de la principal cuenca entrerriana, con una fuerte componente de trabajo y manejo empresarial de la familia.
El presente trabajo forma parte de la serie de estimaciones de costos de producción que se realizan en INTA Paraná desde el año 1991. Mediante el análisis de cuatro modelos de tambos puros, considerados representativos de los actuales sistemas presentes en
Tabla 1: Caracterización de los modelos productivos tamberos. Setiembre de 2005

Tres de los modelos son tambos que entregan la leche a usina y que se diferencian fundamentalmente por la escala, en tanto el cuarto es un tambo chico que elabora queso pasta dura a partir de su propia producción. Dentro de los indicadores físicos que diferencian a los modelos, se destaca la mayor carga animal en el Tambo Quesería, producto de la retención de terneros machos, los cuales son recriados con uso del lactosuero. Este modelo utiliza además una mayor suplementación con concentrados a las vacas en ordeño, posible gracias al mayor margen por litro de leche que obtiene, según se analizará luego (Tabla 2). Solamente los modelos Tambo Mediano y Tambo Grande incorporan mano de obra asalariada y en ningún caso se contempla el arrendamiento de tierra. Todos los modelos tienen indicadores de manejo adecuados (% VO igual o superior al 70%, praderización del 68% o más de la superficie útil) y, excepto el Tambo Grande, comparten alguna maquinaria con otros establecimientos.
Finalmente, se destaca que el Tambo Chico entrega su producción a una quesería local, la cual no bonifica aspectos relacionados con calidad y volumen ni exige el enfriado de la leche.
Los modelos fueron actualizados en sus indicadores de estructura y manejo en el año 2002, mediante un taller con referentes calificados: técnicos y productores del sector y extensionistas de INTA. En tanto los niveles de suplementación y producción y los valores económicos de insumos y de productos que se incluyen en los modelos, se actualizaron al mes de setiembre de 2005 mediante consultas a referentes técnicos, publicaciones y comercios especializados de la región.
En
Tabla 2: Resultados económicos de los modelos productivos tamberos. Septiembre de 2005

Estimado sobre la base de $ 6,25 / kg queso
rendimiento de
Después de calculado el ingreso neto se retribuye tanto la mano de obra como el manejo empresarial familiar, obteniéndose así el ingreso al capital, el cual permite determinar la rentabilidad de la empresa como un porcentaje o interés que retribuye al capital promedio operado.
El costo de producción medio contempla los costos directos y los indirectos o de estructura en efectivo más los costos no efectivos relacionados con la producción total en litros de leche. Dentro de los directos e indirectos en efectivo se contemplan los valores del impuesto inmobiliario/ha, el aporte jubilatorio del productor y en el caso de los tambos Mediano y Grande, la mano de obra asalariada, mientras que dentro de los no efectivos, se incorporan las amortizaciones de mejoras y maquinarias e intereses sobre los capitales operados más la retribución a la mano de obra del productor y su familia.

Figura 1: Precios y costos de la leche ($/l)
A partir de la metodología de cálculo presentada, se observa que el modelo que presenta el margen bruto por hectárea más alto es el Tambo Quesería, como resultado del mejor precio equivalente obtenido y de su bajo costo directo de producción. En tanto el Tambo Grande también presenta un alto Margen Bruto/ha a pesar de contar con el valor más elevado en concepto de costos directos, fundamentalmente debido a la incidencia de la mano de obra asalariada y de los insumos de alto precio relativo. El Tambo Chico es el de menor margen bruto/ha y resulta un 44% menor al Quesero.
Si se observan los actuales márgenes agrícolas para la región, estimados por el Grupo Sistemas de Producción y Economía del INTA EEA Paraná para la campaña 2005, donde los valores más altos alcanzan a $955/ha (soja de 1ra con 35 q/ha) y $725 (trigo/soja de 2da), seguido de un maíz de 110 q/ha con $748/ha y por último un lino de 13 q/ha con $511/ha, todos con tierra y maquinaria propia y en siembra directa, se puede observar que los márgenes brutos de todos los sistemas tamberos puros se presentan como competitivos frente a la misma.
Otro indicador económico de interés resulta de la relación “costos con precios recibidos”. Los sistemas cuyo costo total por litro o “costo de producción” superan al precio recibido son el Tambo Chico y Mediano (Figura1). Esto significa que estos sistemas no alcanzan a retribuir totalmente los intereses al capital involucrado en la producción (también llamados “costos de oportunidad”) por el uso de capital en tierra, ganado, mejoras y maquinarias.
En cuanto a la rentabilidad, el Tambo Grande es el sistema que logra mayor resultado (9,4%), seguido del Tambo Quesería con 6,2%, el Mediano con 4,7% y, por último y bien diferenciado del resto, el Tambo Chico con 0,7%. En síntesis, con la relación de precios de insumos y productos evaluados, todos los modelos presentan rentabilidades positivas, lo que significa que cubren sus gastos en efectivo (directos y de estructura), amortizan el capital invertido y retribuyen con un interés a los factores de producción (tierra, capital y trabajo). Se puede entonces afirmar que los cuatro modelos de tambo puro evaluados para
La incidencia de la incorporación de insumos y su vinculación con la intensificación y la tecnología empleada en los sistemas productivos, puede evaluarse a partir de la composición de los costos directos en efectivo. En
Tabla 3: Costos directos efectivos desagregados de los sistemas tamberos. Setiembre de 2005

Se puede observar en todos los modelos que el rubro de mayor influencia es la suplementación a las vacas en ordeño y las terneras, con valores entre 24 y 37%. Si a éste componente se le suman otros rubros involucrados en la alimentación del rodeo (semillas, agroquímicos, combustibles y lubricantes para implantación y protección de pasturas y cultivos anuales y la cosecha de forrajes), se llega a valores promedio entre 63% (Mediano) y 83% (Chico) del costo directo total en efectivo. Esto lleva a prestar especial atención al adecuado uso de estos factores al momento de plantear las estrategias nutricionales del tambo. Luego le siguen en importancia en los Tambos Grande y Mediano la mano de obra asalariada (19 y 21%, respectivamente) y los gastos de quesería (12%) en el Tambo Quesero. En el caso del Tambo Chico, dada la alta incidencia de los gastos de alimentación, los otros rubros se diluyen y no llegan individualmente ninguno al 10%.
El resultado positivo en la rentabilidad obtenido por los modelos tamberos analizados para
Walter Mancuso
Patricia L. Engler
Ricardo A. Cancio
Fuente: Revista Todoagro