[27-04-2006 07:20:48] Darío Róvere es uno de los pocos productores de cerdos en la zona de Tío Pujio y Villa María. Maneja una explotación porcina intensiva, que ocupa dos hectáreas, dentro del establecimiento Don Santiago.

A pesar de las buenas perspectivas por los sucesivos aumentos de los valores de la carne bovina, el negocio se presenta con un corsé que hace necesario la mayor eficiencia tranqueras adentro. Es que los precios están congelados a partir de los acuerdos que hizo la Asociación de Productores Porcinos con el gobierno el 15 de marzo, con el objetivo de estabilizar el valor de la carne de cerdo por un año e impulsar el consumo del producto y sus derivados.
Así, el acuerdo estipula un precio para la media res, a la salida de frigorífico, a $ 4 más IVA el kilo y este techo, por supuesto, se le traslada al productor. “Eso plancha el precio del cerdo a campo en $2,60 – $2,70 en lo que hace a la categoría de cachorros, capones y hembras sin servicios. Es un buen número, que posibilita rentabilidad y deja margen, y es de esperar que no suban los costos para poder proyectar mejor el negocio”, explicó Róvere.
Repasando todo el negocio, el aumento del precio del maíz aparece como una de las mayores amenazas en el presente. “Salvo este tema, los precios en general, para producir cerdos se muestran estables, con excepción de algunos insumos veterinarios. Yo te diría que si uno es eficiente para producir cerdos, tiene rentabilidad”, expresó el joven productor, quien desde hace tres años y medio está al frente del emprendimiento.
Precisamente a fines de 2002, Róvere evaluó tres opciones para el mediano plazo: seguir estudiando a fondo, y cerrar cuanto antes la tesis final, la segunda salir a trabajar afuera, o incorporar un nuevo rubro en la explotación familiar. Y se decidió por esto último, y decidió que fuese la producción de cerdos. “No entré en el mejor momento, todo por el contrario, el precio era malo, pero era una apuesta personal y en el corto plazo me dio buenos resultados, así fue que hemos progresado y estamos proyectando ir por más”.
Un esquema intensivo
En la actualidad Róvere cuenta con 40 madres en producción, con un destete de siete lechones por madre, es decir 16 lechones madre/año –es bajo, y espero mejorar en este año, apuntó-, con destetes a los 28 días y a los seis días se vuelve a preñar la madre. “Creo que este es un punto muy importante, y todos los productores deberían hacer un esfuerzo para mejorar la rapidez de preñar la madre nuevamente”. Todo se desarrolla en confinamiento, ya que por cuestiones espaciales, es la opción que le decidió. “Como el cerdo no es un rumiante, por eso creo que no debe comer pasto y además visité muchos criaderos y concluí en que siempre cierran mejor los números con los animales confinados y no con crianza a campo. Pienso que si uno cría a campo, el cerdo tiene un mayor desgaste porque camina más y por ende menor ganancia de peso”
Tras el destete, al lechón se lo castra, y se le realizan todos los tratamientos sanitarios. “De allí en adelante, todo el foco está puesto en el manejo de la alimentación. Yo los vendo a los 160-170 días de vida, con 100-105 kilos de peso”. Ese animal agregó Rovere vale entre $2,50 y $2,70, en tanto que la chancha oscila entre $1,80 y $2,00
El objetivo productivo en 2006, es lograr 2.000 kilos de cerdos por madre/año.
Pero no solo de cerdo vive el hombre, ya que Darío Róvere se ocupa también del manejo de la vaquillona de reposición, registro en el tambo, y aspectos técnicos –administrativos en la empresa familiar.
El sistema genético que incluya cruzamientos
“Hoy lo que más me importa es mejorar los indicadores productivos”, dice Róvere cuando se le pregunta por su elección respecto a sistemas o pooles genéticos y agrega: “En un futuro aspiramos a incorporar genética de alta calidad, a los efectos de producir cruzamientos y así obtener mejores producciones de carne magra, y a la vez más producción de carne en menor tiempo”, y puso como modelo el esquema que propone el INTA Pergamino.
Las razas con que hoy cuenta el establecimiento son: Landrace, Duroc, Yorkshire y Hampshire y la idea para adelante, es manejarse solo con estas razas. “Siempre trato de comprar padrillos de calidad, ya que no me puedo autoabastecer con lo que hoy tengo. Es necesario tener un buen control de la consanguinidad porque por ejemplo se pueden cruzar dos hermanos y eso significa un retroceso”, puntualizó Róvere.
A pesar de los permanentes desafíos que implica producir cerdos, el joven productor sigue adelante, con la convicción de que la carne que más se consume en el mundo tiene que tener mercado en Argentina y en el exterior. “En Europa no pueden producir más y nosotros tenemos que ser una potencia en carne de cerdos de calidad para venderles a ellos”.
La amenaza brasilera.
Por estos días hay mucha preocupación en el sector porcino por el masivo ingreso de carne brasileña, e incluso algunos mercadeadores, le han puesto nombre y apellido a esos negocios. Operadores del sector señalan que un gran frigorífico rosarino, está trayendo cantidades enormes de pulpa de cerdo (está prohibido el ingreso de carne con hueso) desde Brasil e incluso que está abasteciendo a otros frigoríficos y eso implica una ralentización del mercado y una desmoralización a nivel de productor. 'Otra de las amenazas es el ingreso de productos terminados desde Brasil.
Ya están entrando a 1.850 dólares la tonelada (jamón cocido), cuando la materia prima ingresaba a 2.450/2.600 dólares la tonelada. Estos precios de los productos terminados son predatorios para la industria y la producción locales de cerdos. Alertamos a las autoridades de la Aduana por este tema', se dijo esta vez desde el sector industrial.
Cabe recordar que Brasil es un gran productor mundial de cerdos, con 2.670.000 de toneladas anuales y el cuarto exportador mundial.
Fuente: Todo Agro